martes, mayo 16, 2006

LA MATERIA DE LOS SUEÑOS


Cuando vivía en la Tierra muchas veces soñé con la Luna. Hoy que vivo en la Luna, muchas veces he soñado contigo. Con esto confirmo mi teoría de que los sueños son infinitos. Pues una vez que llegas a uno, ese sueño hecho realidad te inspira muchos sueños más.

El hombre es quien se encarga de matar sus sueños, olvidándose de que en ellos está la solución idónea para soportar la realidad.

Debo decirles que en la Luna hay cráteres que en su interior guardan celosamente la sustancia que alguna vez soñé.

Este fue el sueño aquel:

“Como cada noche el hombre sale de su habitación y llega a la luna. Al mirar la ventana de aquella mujer descubre que la habitación está vacía. De repente la Tierra parece estar abandonada. El hombre da media vuelta y la inmensidad de todo un planeta queda a sus espaldas. Comienza a caminar lamentándose por la ausencia y de repente del bolsillo derecho de su pantalón, saca un puñado de polvo brillante y con el color de la plata, acercándolo a su boca le dice muy suavemente: “Esta noche no te necesitaré” y con un fuerte soplido dispara el polvo hacia el espacio formando 3 millones de nuevas estrellas. Aquel polvo, era un sueño.“