jueves, mayo 11, 2006

LOS TRES CRÁTERES DEL DESTINO

Allan se ha adaptado muy bien a la vida en la Luna. Se siente tranquilo y hasta podríamos decir que está feliz.

Se ha dedicado a observar a su familia, a sus amigos e incluso a una o dos celebridades. Pero esta noche Allan ha estado muy pensativo.

Decidió dar un paseo para tratar de entender por qué el destino lo había traído hasta aquí. ¿Por qué él y no alguien más? ¿por qué solo y no acompañado?.

Y entonces sin darse cuenta, mientras su mente divagaba en el laberinto de pregunta sin respuesta y respuestas sin preguntas, llegó a una zona totalmente desconocida del satélite que ahora es su hogar.

Se dio cuenta de su llegada a esa zona al sentir el cambio de textura en el terreno que pisaba, que se hizo suave como la arena del caribe mexicano que tanto admiraba. Era una zona donde la luz cobraba un tono diferente, pues recibía cierto reflejo del azul de la Tierra y el rojo fuego del Sol aderezado con los intermitentes rayos de las estrellas. Pero lo que más le sorprendió fue descubrir tres cráteres formando un triángulo perfecto. (sabemos que no se llama triángulo perfecto, sino triángulo equilátero, pero no había nadie que le dijera eso a Allan)

Se colocó justo en medio del triángulo y en ese momento un resplandor de luz brotó del borde de los tres cráteres. Se acercó al primero y al asomarse descubrió una inscripción en un lenguaje totalmente desconocido, acercó su mano para retirar algo del polvo espacial que cubría la inscripción y al tocar el relieve de las letras, estas resplandecieron intensamente y poco a poco regresaron a su estado original, al desaparecer el gran destello Allan pudo ver claramente que las letras decían: “Tus miedos”.

Boquiabierto se dirigió entonces al segundo cráter. Nuevamente encontró una inscripción en el idioma que aunque ahora ya no era desconocido, seguía siendo imposible de entender, pasó su mano nuevamente y tras el brillo correspondiente pudo leer: “Tus sueños”

De inmediato corrió al tercer cráter, pasó su mano por la inscripción y al pasar la fluorescencia pudo leer el tercer mensaje: “Marcan tu destino”.

Dio unos cuantos pasos hacia atrás, regresando al centro del triángulo… y exclamó en voz alta:

“Tus miedos y tus sueños marcan tu destino”

En ese momento los tres cráteres volvieron a brillar intensamente.