LA LUNA Y EL MAR

Bien dicen que la luna y el mar viven un romance perpetuo. Que son la máxima expresión del amor apasionado e imposible: aquel que de día parece no existir, en el que los amantes están lejanos y ni siquiera sus miradas se cruzan, pero en cuanto el sol se oculta… se acercan lentamente y se hacen uno, se funden en un beso, entregan su vida al otro… y al hacer esto: viven. Comparten momentos y secretos como si fueran los únicos miembros del más selecto club.
En el mar la noche es muy diferente a la noche en la tierra. En el mar la noche adquiere dimensiones más allá de su oscuridad envolvente y su palpitante silencio: en el mar la noche cobra vida y en los brazos de las olas la Luna baila al ritmo de la marea. La Luna te habla, te cuestiona, te consuela, te inspira y te sonríe
Todo se resume esta noche a un pensamiento: tú. Esta noche es tuya, para recordarte, para idealizarte, para imaginarte en el preciso momento en que una sonrisa comienza a formarse en tus labios… y en tus ojos nace ese brillo que hechiza, que atrapa, que se convierte en suspiros. Suspiros que flotan en el aire creando un fugaz ballet.
Tu risa, la que tantas veces he recordado, es similar al canto de las sirenas, que embelezaba y robaba la razón de los hombres de mar. Pero tu risa tiene un poder aún mayor: deja intacta la razón para darle una nueva dimensión a palabras como “belleza”, “vida” o “destino”. Y lo mejor de todo es que tu risa, es como el rocío de la mañana que refresca a la naturaleza para iniciar un nuevo dia con su mejor rostro. Tu risa es tan gloriosa, intensa y pura como una pieza de Bizet.
Y si empecé hablando de la Luna y el mar…es por qué al pensarte me imagino caminando por la costa, hablando con las estrellas, platicándoles de ti. Relatando el momento en que con tu mirada, convertiste a la frase "se feliz" en una nueva ley.


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