MENSAJES
Siempre me han atraído dos tipos de mensajes: en primer lugar, los mensajes guardados en una botella y que son lanzados al mar; en segundo, los mensajes enviados a la Luna.
Los primeros me parecen fantásticos. Imaginar que alguien en algún lugar escriba una nota, la encierre en una botella y la arroje con toda la fuerza de su esperanza al mar, deseando que llegue a manos de otro ser humano que tras leerlo posiblemente envíe una respuesta es maravilloso.
Pero una vieja amiga (que no una amiga vieja) se encargó de quitarle el aura de fantasía a esta escena. Me explicó que es prácticamente imposible que un objeto arrojado desde alguna costa pueda llegar al otro lado del océano por la dirección de la marea. Me dijo que casi siempre las botellas arrojadas desde la costa terminan regresando a la misma costa aunque quizá a algunos kilómetros del punto donde fueron lanzadas originalmente. Me dijo, resumiendo, que de preferencia no contaminara el mar con mis sueños de mensajes a la deriva.
Respecto al segundo tipo de mensaje, los enviados a la Luna, son aquellos pensamientos, palabras o expresiones que en algún momento un hombre o una mujer, o ambos al mismo tiempo, envían a dicho astro. Les diré algunos ejemplos:
Un hombre recién casado tiene que salir de viaje, su esposa deberá quedarse en casa. El hombre vuela a su destino y llega a su hotel. Es el primer viaje de trabajo que hace bajo su nuevo estado civil y la nostalgia provocada por la primera vez de dejar a alguien en casa esperando su regreso lo obliga a salir al balcón de su habitación para encender un cigarro.
Por su parte, la nueva esposa experimenta por primera vez un viaje de trabajo de su esposo. La confianza es plena, pues son recién casados y la vida aún es rosa, pero lo extraña como nunca lo había hecho antes. La nostalgia la obliga a salir al balcón de su departamento y beber una copa de vino tinto.
Al mismo tiempo, en la misma hora, el mismo minuto y el mismo segundo, ambos levantan la mirada y fijan sus ojos en la Luna, quien recibe un mensaje de amor, añoranza y protección. Hombre y mujer se comunican mediante el reflejo de un rayo de Luna y sienten que, aunque están lejos, están juntos.
Como ese, hay millones de ejemplos de mensajes que a diario llegan al que ahora es mi hogar. Y ahora estoy convencido de que no hay mejor manera de llegar a ti… que por medio de un mensaje de Luna.
Los primeros me parecen fantásticos. Imaginar que alguien en algún lugar escriba una nota, la encierre en una botella y la arroje con toda la fuerza de su esperanza al mar, deseando que llegue a manos de otro ser humano que tras leerlo posiblemente envíe una respuesta es maravilloso.
Pero una vieja amiga (que no una amiga vieja) se encargó de quitarle el aura de fantasía a esta escena. Me explicó que es prácticamente imposible que un objeto arrojado desde alguna costa pueda llegar al otro lado del océano por la dirección de la marea. Me dijo que casi siempre las botellas arrojadas desde la costa terminan regresando a la misma costa aunque quizá a algunos kilómetros del punto donde fueron lanzadas originalmente. Me dijo, resumiendo, que de preferencia no contaminara el mar con mis sueños de mensajes a la deriva.
Respecto al segundo tipo de mensaje, los enviados a la Luna, son aquellos pensamientos, palabras o expresiones que en algún momento un hombre o una mujer, o ambos al mismo tiempo, envían a dicho astro. Les diré algunos ejemplos:
Un hombre recién casado tiene que salir de viaje, su esposa deberá quedarse en casa. El hombre vuela a su destino y llega a su hotel. Es el primer viaje de trabajo que hace bajo su nuevo estado civil y la nostalgia provocada por la primera vez de dejar a alguien en casa esperando su regreso lo obliga a salir al balcón de su habitación para encender un cigarro.
Por su parte, la nueva esposa experimenta por primera vez un viaje de trabajo de su esposo. La confianza es plena, pues son recién casados y la vida aún es rosa, pero lo extraña como nunca lo había hecho antes. La nostalgia la obliga a salir al balcón de su departamento y beber una copa de vino tinto.
Al mismo tiempo, en la misma hora, el mismo minuto y el mismo segundo, ambos levantan la mirada y fijan sus ojos en la Luna, quien recibe un mensaje de amor, añoranza y protección. Hombre y mujer se comunican mediante el reflejo de un rayo de Luna y sienten que, aunque están lejos, están juntos.
Como ese, hay millones de ejemplos de mensajes que a diario llegan al que ahora es mi hogar. Y ahora estoy convencido de que no hay mejor manera de llegar a ti… que por medio de un mensaje de Luna.


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