EL PRIMER SUEÑO TERRESTRE
Hace algunos años tuve un sueño increíblemente real. Nunca hubiera imaginado que al paso del tiempo resultaría una experiencia profética. El sueño fue tan real que cuando desperté lo primero que hice fue tomar un trozo de papel y escribirlo... así nunca lo olvidaría.
¿Acaso hay coincidencias en que mis sueños del pasado sean mis realidades presentes?
¿Habré sufrido un golpe y ahora estoy en un sueño permanente y por eso mis sueños parecen ser mi realidad?
No lo se y por lo pronto no quiero saberlo. Hace algunos años, éste fue mi sueño:
Es una noche fría, la ciudad duerme tranquila. El caos vial ha pasado y ahora las calles lucen desiertas. Un hombre se levanta de su cama, con el rostro y el corazón llenos de serenidad. El viento mece suavemente las cortinas de la ventana… el hombre, que viste de negro, se acerca a la ventana y abre las cortinas al tiempo que el viento sopla con más fuerza.
El hombre sigue sereno y se para justo en el borde de la ventana. Sus ojos fijos en el horizonte en ningún momento miran hacia el suelo. Toma un profundo suspiro y da un paso adelante… da dos pasos más, brincando entre las nubes y con un salto que parece detener el tiempo finalmente llega a la luna.
El hombre mira hacia ambos lados y comienza a caminar hasta llegar al borde lunar y quedar justo frente al planeta azul. Se sienta en una roca y fija su mirada en la ventana de una mujer que duerme, llena de paz, haciendo más fuerte la teoría de aquel hombre, quien mirando al espacio, como hablándole a Dios, dice en voz baja: “Si es un ángel, ¿verdad?”… regresa su mirada a la habitación y comienza a velar sus sueños.
¿Acaso hay coincidencias en que mis sueños del pasado sean mis realidades presentes?
¿Habré sufrido un golpe y ahora estoy en un sueño permanente y por eso mis sueños parecen ser mi realidad?
No lo se y por lo pronto no quiero saberlo. Hace algunos años, éste fue mi sueño:
Es una noche fría, la ciudad duerme tranquila. El caos vial ha pasado y ahora las calles lucen desiertas. Un hombre se levanta de su cama, con el rostro y el corazón llenos de serenidad. El viento mece suavemente las cortinas de la ventana… el hombre, que viste de negro, se acerca a la ventana y abre las cortinas al tiempo que el viento sopla con más fuerza.
El hombre sigue sereno y se para justo en el borde de la ventana. Sus ojos fijos en el horizonte en ningún momento miran hacia el suelo. Toma un profundo suspiro y da un paso adelante… da dos pasos más, brincando entre las nubes y con un salto que parece detener el tiempo finalmente llega a la luna.
El hombre mira hacia ambos lados y comienza a caminar hasta llegar al borde lunar y quedar justo frente al planeta azul. Se sienta en una roca y fija su mirada en la ventana de una mujer que duerme, llena de paz, haciendo más fuerte la teoría de aquel hombre, quien mirando al espacio, como hablándole a Dios, dice en voz baja: “Si es un ángel, ¿verdad?”… regresa su mirada a la habitación y comienza a velar sus sueños.


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