jueves, mayo 18, 2006

SÁLVAME DE MI MISMO


Hoy pasó algo muy extraño. Por primera vez desde que estoy aquí, sentí la soledad. Y aunque en la Tierra la sentía muy a menudo, aquí se siente de una forma muy diferente. Por que aquí no tengo a los amigos que te dicen que no pasa nada, a la familia que te dice que ya pasará, aquí no hay nadie que me diga lo que quiero oír pues, aunque no lo crea, de algo sirve el maquillar tu vacío.

La vida me ha permitido vivir intensamente, plenamente, a mi ritmo y a mi tiempo. Es por eso que quizá te pienso tanto, te añoro tanto. Por que he vivido muy bien sin ti… pero qué mejor que vivir contigo.

Pero hoy se apareció la soledad. Llegó con su viento frío y su silencio opaco.

Ven, tómame en tus brazos y no me sueltes. Que yo estoy dispuesto a fundirme contigo en un abrazo eterno que nos haga fuertes, que nos haga firmes.

Ven y sálvame…

Sálvame de mi mal humor al despertar y no tenerte, de mi rutina sin sentido. Sálvame de mi mente y sus revueltas, de mi imaginación sin freno que idea historias para tratar de explicar el por qué de tu ausencia. Sálvame de mi mismo.

Brinca desde tu cama hasta la Luna. Enciende un millón de estrellas con tus ojos. Toma mis manos. Toma todo mi ser… Y déjame hacerte feliz.

Espero que esta noche estés mirando la Luna. Pues desde aquí voy a pensarte. Ya que no hay mejor manera de cuidarte, por ahora, que enviarte un rayo de Luna para velar tu sueños.